jueves, 7 de febrero de 2008

Me presento

Estimada Ms. Bradshaw:

Antes que nada, me gustaría comentarle que soy una fiel admiradora suya desde hace ya varios años. Es usted una gran periodista y tiene un modo de relatar sus desventuras muy picante, moderno y adictivo.

No obstante, no me dirijo a usted como periodista sino como mujer de mundo. Me explico: Hace ya un tiempo que decidí que quería plasmar mis vivencias, sin embargo, no se me ocurría ningún buen destinatario de ellas. Primero pensé en un diario, pero la idea me resultó totalmente impersonal ('Querido cuadernito de papel...'). Más tarde, se me ocurrió que tal vez debería dirigirme a algún amigo o pariente cercano, pero me dí cuenta de que hubiese sido algo parecido a jugar al Tabú. Si, ya sabe, ese juego en el que se intenta explicar cualquier cosa evitando ciertas expresiones.
Así que llegué a la conclusión de que lo mejor era mantener correspondencia con un desconocido, era el modo más sincero. También encontré varios inconvenientes en esto. El más obvio e importante era ¿cómo localizar al desconocido adecuado y hacer que lea algo que a lo mejor no tiene sentido para él?

En ese momento se me vino usted a la cabeza. Porque, querida Ms. Bradshaw, es una gran conocida/desconocida y estoy plenamente convencida de que mis historias están a salvo en sus manos. Además, nadie mejor que usted para entenderme y... si su ajetreada vida se lo permite, echarme una manita.

No me extiendo más, aunque entiendo que querrá saber quién soy, por lo tanto, le diré que a grandes rasgos soy una estudiante universitaria con un modo muy peculiar de entender el mundo. Amante de la moda, la cosmética y las compras también, apasionada de los libros y las buenas series/películas, cansada de besar ranas en vano (como dice Shakira), turista permanente, con una vida sexual muy... ''especial'', adicta al café y, como mujer que soy, extremadamente perfeccionista.
Pero como es imposible definir a alguien con palabras tan estáticas (no dejamos de renovarnos y cambiar, !gracias a dios!), ya me conocerá infinitamente mejor por mis andanzas.


Un saludo y... ¡Gracias!

P.D.: Con todo este lío se me había olvidado decirle que me llamo Victoria, para usted Tori que Vicky me suena muy ordinario.

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