Mi vida ha dado un pequeño giro desde el día de San Valentín.
La verdad es que no sabía cómo empezar a contártelo todo, pero una amable lectora me ha dado una buena idea preguntándome qué tal me había ido aquella segunda cita. ¿Recuerdas que te conté que había quedado una segunda vez con mi ex, verdad? Pues la verdad es que hubo una segunda y una tercera vez.
La segunda cita fue un domingo de esos muertos en los que no hay nadie en la calle, no hay nada que hacer y el clima no acompaña. Quedamos por la tarde temprano y fuimos al centro comercial El Muelle. Como no había ninguna película interesante y todo estaba cerrado, sacamos fotos:
Y como no lo puedo evitar y soy aplastantemente sincera, le dije que se me hacía extraño salir así con un chico, a pasar una tarde muerta con alguien. (Nota mental: actualizarme con todo el rollo de las citas y el ligoteo).
Le pregunté entonces qué hacíamos nosotros durante tanto tiempo juntos, si no nos aburríamos tantas tardes y horas haciendo nada.
Es del tipo de cosas que se hace cuando estás enamorada y que ni te planteas: dejar las horas pasar sintiéndote acompañado y completo, sin necesidad de preguntarte si la otra persona estará a gusto. Sí, me refiero a esos momentos que sólo dan la confianza y el tiempo.
Así que dejamos que la tarde pasara: paseamos, hablamos... pero, sobre todo, no hablamos. Estoy segura de que lo fundamental de esta cita fue exactamente eso, todo lo que no dijimos.
Cuando ya era de noche, nos sentamos en un banco frente al mar y nos quedamos en silencio. Creo que fue justamente en ese mismo momento cuando supe que estábamos engañándonos. Estábamos haciendo un pequeño paréntesis en nuestras vidas y refugiándonos en un pasado mejor. Me dí cuenta de que 'las cuerdas rojas del destino que nos unían, estaban más que rotas'. No teníamos nada en común, la confianza se había esfumado y habíamos cambiado tanto... Tanto que me llegué a preguntar por qué abrazaba a un extraño.
Aún así, quedamos una tercera vez. Y solo fue la confirmación de lo que ya sabía. Empezamos yendo a la biblioteca porque tengo un serio problema con la lectura. Siempre he devorado los libros, pero últimamente voy a un ritmo de un par de libros a la semana, y no hay tarjeta que aguante eso.
No puedo más que reírme de lo que pasó entre las estanterías de libros. Él los miraba como si fuesen objetos de otro planeta:
- Esto es como un videoclub pero con libros, ¿no?
- Bueno... Algo así.
- La verdad es que tengo que confesarte que nunca he leído un libro entero.
- Vamos, eso es imposible.
- ¡De verdad! Siempre los empiezo pero me canso a las pocas páginas. De todas formas, no es que no lea, siempre hojeo las revistas.
No aportaré comentarios al respecto. Sólo digo que no pegamos en lo más mínimo. Sus actividades favoritas son aquellas que requieren un encefalograma plano. Abandonó la carrera la primera semana y lleva meses dedicándose a pasarse el día en el messenger, escuchar música, comer y dormir. Punto.
Siempre fue lo que más me molestó en nuestra relación: Sus pocas expectativas, sus pocas motivaciones. Dios mío, no se tú, pero a mí me pone enferma una persona que apunta tan bajo, que mira la vida con los brazos cruzados.
Después de la biblioteca... ¡nos fuimos de compras por Triana! No lo pude evitar, la ropa me gritaba en los escaparates. En menos de media horita conseguí unas gangas de las que me siento realmente satisfecha: Una cazadora de cuero marrón de Mango por 10€ que antes costaba 89€ (sí, ventajas de ser pequeña, siempre hay cosas diminutas esperándome al final de las rebajas), un top negro precioso para alguna salida nocturna por 2,99€ en Bershka y unos pitillos rojos de 19,90€ en Stradivarius. Estos últimos no estaban rebajados, son de la nueva temporada, pero cuando encuentro un pantalón que me queda como un guante... No lo suelto. Y últimamente es más que difícil. Estos mismos pantalones los había en muchos colores y quería comprar uno o dos más, pero a los señores de Inditex les gusta hacer cada pieza del tamaño que quieren. Así es imposible.
Tengo que decir que el chico tiene aguante. Creo que había olvidado lo que era acompañarme de compras, sino se hubiera encerrado en casita. Fin de la tercera cita.
Voy al grano, directa al 14 de febrero.
Justo después de terminar de escribirte, decidí conectarme al messenger porque el sujeto en cuestión no se había dignado ni a felicitarme el dia. Me dijo que había pasado el día con sus amigos y que habían estado hablando y se había dado cuenta de muchas cosas. Empezó a comportarse fríamente, a responder con monosílabos y yo me desesperé.
Desde la última vez que lo habíamos dejado (un par de días antes de la selectividad, a modo de regalito de 'concentración') no había vuelto a sentirme tan... No hay palabras, pero sé que tú me entiendes perfectamente.
Tenía ganas de gritarle, de llorar, de ponerme a suplicarle, de herirle. Pero decidí no hacer nada, decidí calmarme y serenarme. Porque sabía a dónde quería llegar él y nada de lo que dijese podría evitarlo:
''Será mejor que no nos volvamos a ver''.
Porque es su estilo, su estilo de jugador acostumbrado a ganar. Me dejó destrozada (y eso no me molesté en ocultarlo). Creo que lo peor de todo fue que no me lo esperaba. Sabía que tarde o temprano pasaría, pero siempre pensé que iba a ser yo la que tuviera el control de la situación y que después podría continuar con mi vida como si nada.
A veces pienso que es bueno que la vida te dé este tipo de sorpresas, es cuando de verdad piensas que puede pasar cuaquier cosa y empiezas a sentirte más vivo y más consciente.
Él ha desaparecido. Ni una llamada para ver cómo me encuentro, ni un triste mensaje, ni una respuesta por messenger. Nada. Sólo nicks con segundas del tipo: ''Estoy chachi pistachi'' y cosas así.
Y yo estoy recuperándome poco a poco. Hoy mis amigos me ayudaron a dar el paso: borrarle del messenger completamente. Demasiados minutos perdidos regodeándome en sus nicks.
Así que lo hice.
No pude evitar pensar en la ironía del asunto cuando me abordó la típica ventanita de:
''¿Está usted seguro de que quiere eliminar a esta persona?''
¿Cómo explicarle a una máquina que a veces las únicas respuestas posibles no son 'Sí' o 'No'?
PD: No me he olvidado de la sorpresa de San Valentín pero necesitaba descargar todo esto primero. Te adelanto también que hoy ha sido mi primer día de clase en una nueva carrera y tengo un par de anécdotas curiosas con las que te vas a reir mucho (de mí).
1 comentario:
Toriii ai Dios, cómo me gusta leerte, en serio no exagero!! Te juro que me siento muuuy identificada contigo: aferrarte a recuerdos pasados, nada parecidos al presente, personas que cambian por completo...incluso lo deje con mi novio justo despues de la PAU, en vez de antes jeje. Uf! jeje Por cierto, ya nos contarás esas anécdotas jiji y la carrera en la que te matriculaste claro ;P Ah!! y menuda rebajaza la de Mango no?? :o y sí, Don Amancio, dueño de inditex, debe de corregir las tallas jeje
Besotes!!
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